El cerro Polkura se emplaza en Marchigüe, secano interior del Valle de Colchagua, a menos de 30 kilómetros del océano Pacífico.
La zona se define por un equilibrio climático poco común. Una cordillera de la costa de tamaño medio permite especialmente en las tardes, el paso de brisas marinas moderando, las temperaturas provenientes de la zona central del valle, lo cual permite una maduración de las uvas constante y sostenida.
Este entorno se traduce por un lado en vinos de expresión fresca y especiada, más típicas de zonas vitícolas frias, con notas de pimienta negra y hierbas, pero con una boca amplia, profunda y estructurada, propia de climas más cálidos. Esa tensión entre frescura y potencia es la que define el carácter de Polkura.
En Marchigüe, los suelos son de origen volcánico, muy pobres y antiguos. Se formaron “in situ” sin la influencia de aluviones ni el efecto de ríos. En el idioma originario mapuche, “POLKURA” significa piedra amarilla, haciendo referencia a la gran cantidad de granito amarillo distribuido a diferentes profundidades en los suelos arcillosos del sector. El granito descompuesto (maicillo) entrega al vino mineralidad y elegancia, mientras que las arcillas aportan cuerpo y estructura.
Si bien en POLKURA existen prácticamente todas las exposiciones, la mayoría de los cuarteles están orientados hacia el sur y el oeste. Los sectores definitivamente más interesantes son aquellos que miran directamente hacia el sur, a los cuales el sol llega de forma totalmente indirecta. Es por eso que aquellos sectores reciben menos horas de sol y por lo tanto una menor acumulación de temperatura, lo que se traduce en vinos mucho más elegantes.

El granito descompuesto se
combina en este caso con un
mayor contenido de arena y
las arcillas rojas se
reemplazan por arcillas más
grises. Aquí también se
producen lotes de muy buena
calidad y equilibrados.

Suelo presente en dos
sectores del viñedo. Es el
suelo más pobre de todos
con alto contenido de
piedras. En él se generan
vinos con una carga tánica
importante. Sus arcillas rojas
entregan cuerpo y textura a
los vinos.

Suelos con un mayor
contenido de arcillas y por lo
tanto con mayor retención de
agua. Los vinos producidos
aquí aportan frutosidad a la
mezcla.

Suelo presente en dos
sectores del viñedo. Es el
suelo más pobre de todos
con alto contenido de
piedras. En él se generan
vinos con una carga tánica
importante. Sus arcillas rojas
entregan cuerpo y textura a
los vinos.

Los "mejores" suelos del
sector para la producción de
vinos de calidad. En ellos se
amalgaman las arcillas rojas,
el granito descompuesto y un
buen nivel de materia
orgánica. Son suelos en muy
buen equilibrio.
Al mismo tiempo, la totalidad de las hileras -sin importar su pendiente – están plantadas de nor-nor-oeste al sur-sur este, para de esta forma impedir que durante las horas de mayor calor, el sol ilumine de forma directa los racimos. Así se evita la quemadura y deshidratación de la fruta.
La totalidad de la superficie del viñedo Polkura asciende a 30 hectáreas. De estas, aproximadamente la mitad corresponde a Syrah.
Si bien es cierto POLKURA es sinónimo de Syrah, en el viñedo se han plantado otras cepas que también se expresan de forma muy particular en la zona. ¿La razón? Agregar más sabores a las mezclas y por sobre todo aumentar la complejidad de los vinos. Estas variedades incluyen Malbec, Grenache Noir, Mourvedre, Tempranillo y Viognier totalizando las 12 hectáreas originales establecidas en el cerro Polkura.
En 2005 se incorporaron 12 hectáreas adicionales con las cepas Cabernet Sauvignon, Merlot y Cabernet Franc con el objetivo de vender uvas de alta calidad a otras bodegas chilenas. A partir de 2015 comenzamos también a vinificar estas de forma directa e ir incorporando nuevos vinos a nuestra selección.
Tanto en 2009 como 2016 plantamos un total de 5 hectáreas de viñedos con la técnica de secano, es decir, sin irrigación artificial. Sobre 4 hectáreas corresponden a Syrah y el resto a Grenache Noir.
La sección más antigua, plantada en 2003 del viñedo está íntegramente plantado en pie franco -sin porta injerto, es decir, con sus propias raíces-, modalidad que permite que la vid exprese de forma más evidente sus características. Las plantaciones más nuevas han sido realizadas en patrones resistentes a sequía.
Desde el año 2009 hemos incursionado en el cultivo de 2 hectáreas sin riego de un sector nuevo dentro de Polkura, es decir, en SECANO. Para evitar pérdidas de agua, esto lo hemos hecho en la sección plana del predio. Por otro lado, nos aseguramos que el suelo tenga la suficiente capacidad de retención de agua como para seguir proveyendo agua durante la extensa estación seca que tenemos en la zona. En 2016 expandimos 3 hectáreas adicionales.
Hay dos razones para producir un vino sin irrigación. Por un lado, se trata de una técnica que deja que se exprese el lugar de forma absoluta en el vino. Al no irrigar, la intervención en el terruño es mínima. Cada año se produce simplemente con el agua que la naturaleza entrega. En segundo lugar, con la cada vez más limitada disponibilidad de agua lluvia, se hace necesario el aprender sobrevivir sin tener que irrigar.
Densidad de plantación: Viñedo plantado solamente con 2.500 plantas por hectárea, lo que es menos de la mitad de los que usamos normalmente. El objetivo es que menos plantas compitan por una cantidad de agua muy limitada.
Necesitamos una gran cantidad de arcilla en el suelo que sea capaz de retener el agua durante los meses secos que van desde septiembre hasta abril, que es justamente cuando se necesita la gran mayoría del agua.
Para el secano elegimos un sistema llamado “vaso” o “gobelet”. No las dejamos crecer libremente como la poda en cabeza sino amarramos los brotes en un tutor central.
Injertos: para asegurar el éxito del proyecto el viñedo fue plantado sobre partones resistentes a sequía.